miércoles, 14 de mayo de 2008
El Rapto de la Sabina. Giovanni Bologna. 1582.
Quizás no exista otra ciudad en el mundo tan hermosa como Florencia. Quizás uno de sus rincones más bellos sea la Loggia dei Lanzzi. Quizás, si la visitas en verano y llegas hasta ella por la Via de Calzaiuoli, atravesando la Piazza de la Signoria, a última hora de la tarde, y te sientas donde puedes, entre el millón y medio de turistas (aproximadamente) que en ese instante la abarrotan, si eres capaz de olvidarte del calor que has pasado durante el día, de ese horrible dolor de pies, y sobre todo de esa espantosa lucidez que te asalta de pronto al verte en bermudas, con gorra, gafas de sol y camara al cuello, y que te hace darte cuenta de que tú también eres uno de ellos, si logras olvidarte de todo eso y miras a tu alrededor, verás cosas que seguramente, cuando la fealdad y el horror de la vida pasen delante de tus ojos, vendrán a tu memoria para rescatarte. Así que aprovecha. Concéntrate y abre bien los ojos y la mente. Olvídate de la cámara de fotos y haz sin ella las mejores fotos de tu vida. Olvídate de lo poco (o de lo mucho) que sabes de arte. Sólo mira y siente. Es mi consejo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario