jueves, 15 de mayo de 2008

Se me hiela la sangre

Mi "santa" tiene un don. Se me pone un nudo en la garganta cada vez que lo leo

Manuela
Manuela, mi vida, te ruego que me perdones. Me da tanta vergüenza... Pronto entenderás que era necesario.Debes saber que el despido fue un invento mío. No sé cómo se me ocurrió algo tan egoísta. Sólo ansiaba tiempo libre para recoger a la niña del colegio y cuidar de ella en los columpios. Al verme corre y me echa los bracitos al cuello y me besa la cara con su boquita pringosa de caramelo.Te juro que nunca la he tocado ¡nunca! No más que en el portal para sacudirle la arena del parque. Pregúntale a ella. Te contará la tarde que mientras la duchaba me vio llorar y se asustó. "Papá no llores", me dijo. Mi pequeña... ¿Te acuerdas cuando nació? Qué lista ha sido siempre ¿verdad?Te suplico que no le hables mal de mí, os quiero con toda mi alma. Manuela, por favor, perdóname, me hago mayor y empiezo a no reconocerme.Hoy te llamarán de la estación de tren o del hospital o la policía, no sé cómo funcionan estas cosas. No te asustes. Llevo puesta la corbata de nuestra boda, para que puedas reconocerme. No quiero haceros daño. Sois toda mi vida. Cuidaos mucho.

Si quieres saber más http://www.ciao.es/Relatos_Hiperbreves_25__1168453

miércoles, 14 de mayo de 2008

La tentación

Dicen que la tentación vive arriba.....ésta vive un poco más abajo

El Rapto de la Sabina. Giovanni Bologna. 1582.

Quizás no exista otra ciudad en el mundo tan hermosa como Florencia. Quizás uno de sus rincones más bellos sea la Loggia dei Lanzzi. Quizás, si la visitas en verano y llegas hasta ella por la Via de Calzaiuoli, atravesando la Piazza de la Signoria, a última hora de la tarde, y te sientas donde puedes, entre el millón y medio de turistas (aproximadamente) que en ese instante la abarrotan, si eres capaz de olvidarte del calor que has pasado durante el día, de ese horrible dolor de pies, y sobre todo de esa espantosa lucidez que te asalta de pronto al verte en bermudas, con gorra, gafas de sol y camara al cuello, y que te hace darte cuenta de que tú también eres uno de ellos, si logras olvidarte de todo eso y miras a tu alrededor, verás cosas que seguramente, cuando la fealdad y el horror de la vida pasen delante de tus ojos, vendrán a tu memoria para rescatarte. Así que aprovecha. Concéntrate y abre bien los ojos y la mente. Olvídate de la cámara de fotos y haz sin ella las mejores fotos de tu vida. Olvídate de lo poco (o de lo mucho) que sabes de arte. Sólo mira y siente. Es mi consejo.